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miércoles, 9 de marzo de 2022

Subfetiches

La entrada anterior del blog ofrecía un listado de fetiches clasificados en función de la mayor o menor frecuencia con la que se dan. 

Recuerdo que lo que yo llamo fetiches son prácticas sexuales que no están basadas en la penetración, y lo distingo de morbos, que sería la preferencia por personas con una determinada característica física (por ejemplo, los pelirrojos), o por situaciones o lugares para llevar a cabo un encuentro sexual (por ejemplo, el sexo en espacios abiertos).

Lo que caracteriza a un fetiche es contar con entidad sexual por sí mismo; aunque se trata de prácticas anodinas o incluso desagradables para la mayoría de la población, o tal vez excitantes pero solo como preludio o juego previo a la penetración, el fetichista tiene una pulsión sexual enorme hacia ellas y las convierte en el centro de su sexualidad. Un amante del spanking o del bondage puede quedar con otra persona para practicar su fetiche sin necesidad de tener además sexo convencional con ella y ese encuentro para él es pleno y gratificante (si sale bien y hay buena química, claro), no lo ve como algo incompleto porque no haya habido también penetración ni porque no se haya jugado además a otras prácticas BDSM.

Sub y superfetiches 


Luego también hay prácticas sexuales que están en el espectro del fetichismo, por no estar basadas en la penetración, pero que carecen de entidad suficiente para protagonizar o para ser el centro de una sesión, sino que se disfrutan normalmente junto con otras prácticas. A eso es a lo que voy a llamar subfetiches.

Junto a los subfetiches, existiría también lo contrario, superfetiches: amalgamas de diferentes fetiches que funcionan como una unidad. El BDSM sería un superfetiche, el único que se me ocurre, de hecho. No es una práctica sexual aislada, sino un conjunto de prácticas que funcionan como una unidad, cuyo objetivo es lograr una sensación de dominación de uno de los jugadores y de sumisión del otro.

Por otra parte, todos los fetiches pueden funcionar como subfetiche; por ejemplo el spanking o el bondage pueden funcionar como subfetiches dentro de una sesión BDSM. Pero existen fetichistas especializados en spanking o en bondage que no están interesados en otras prácticas BDSM, y que de hecho no se identifican con la etiqueta BDSM. Sin embargo, los subfetiches de los que hablaré a continuación no tienen esa entidad propia; no existen, o al menos yo no me los he encontrado, fetichistas que estén interesados solo en esa práctica y no en ninguna otra.

Las subespecialidades del spanking

Los diferentes instrumentos que sirven para azotar funcionan a veces como subfetiches, ya que hay amantes del spanking que tienen una preferencia muy marcada por alguno de ellos. La zapatilla o la chancla y el cinturón son los más habituales en España por motivos culturales. En Reino Unido y Alemania, en cambio, el mayor subfetiche relacionado con spanking es la vara, en Francia el martinete, un latiguillo pequeño, y  en Estados Unidos la pala, usada hasta hace poco tiempo en institutos y en fraternidades universitarias.

Por otra parte, para algunos amantes del SM, la rama del BDSM especializada en el dolor, el spanking funcionaría como subfetiche dentro de la flagelación. Sin embargo, puesto que la inmensa mayoría de las personas a las que les gusta azotar o ser azotados tienen una marcada preferencia por hacerlo en las nalgas, me parece más adecuado verlo al contrario, y tomar la flagelación en otras zonas del cuerpo como un subfetiche. Nunca me he encontrado con alguien que solo quiera ser azotado en la espalda o en los pies, y no en el culo.

La flagelación en la mitad superior de la espalda con un látigo, y el bastinado, que es azotar la planta de los pies con una vara, un castigo de mucha tradición en el mundo musulmán, son los subfetiches más frecuentes relacionados con el spanking. Es más raro, y también peligroso y poco recomendable, la flagelación del torso o del estómago.

Las subespecialidades del bondage

El bondage se ha convertido recientemente en una práctica de moda entre cierta clase social, lo que en Francia se llama bobos (bohemio-burgueses), por lo que a veces, cuando algunos pretenden distinguir entre bondage y kinbaku, o cuando se declaran fans del shibari, es difícil saber si estamos ante subfetiches o ante mero postureo.

Sí es cierto que, antes de que se llamara shibari y se rodeara de un halo elitista, siempre ha habido amantes del bondage especialmente atraídos por la suspensión, estar colgados del techo o de aparatos sin posarse ni apoyarse en ninguna superficie horizontal. El otro subfetiche relevante vinculado con el bondage es la momificación, bondage extremo en que todo el cuerpo se encuentra ceñido y comprimido por vendas o por plástico.

Subfetiches BDSM

He aquí una relación de prácticas que no llegan a constituir fetiches independientes pero que para algunos dan mucho salseo a una sesión BDSM:

- Las pinzas. Normalmente se colocan en los pezones, pero no faltan amantes de este subfetiche a los que les gusta llevarlas en prácticamente cualquier otra parte del cuerpo. 

- Las cosquillas. No requiere mayor explicación; para algunas personas, especialmente sensibles, es una práctica muy erótica.

- La cera. Una práctica muy difundida a través de películas, pero no muy habitual por lo engorrosa y sucia que resulta. Personalmente apenas tengo experiencia con velas, pero lo que he leído es que no valen las que se ponen en el cementerio, sino que deben ser de un material especial para que no produzcan quemaduras.

- La lluvia dorada. Hay "human toilets" muy amantes de este subfetiche, aunque sin que deje de ser un subfetiche, es decir, por lo que sé siempre va acompañado de otras formas de humillación. 

- El guarreo. Probablemente el subfetiche más de moda en los últimos años. Disfrutar del sudor, la saliva, los olores corporales intensos, del contacto con piel que no ha pasado por la ducha recientemente .... A diferencia del resto de prácticas de esta lista, puede funcionar sin un componente de humillación, y por lo tanto como algo totalmente fuera del BDSM. Una variante del guarreo es el culto a los sobacos.

- La castidad. Se puede hacer de manera light, a través de anillos para el pene y los genitales, o cock rings, o bien de forma más extrema mediante jaulas que imposibilitan la erección y que se llevan durante periodos largos de tiempo fuera de la sesión.

- Los plugs. A diferencia de los dildos, que son apoyos al sexo o a la masturbación, tienen un mayor componente de humillación y de sumisión. Se dejan puestos mientras se llevan a cabo otras prácticas durante una sesión, o incluso el sumiso los lleva en su vida cotidiana, como las jaulas de castidad.

- El electro. En su variante light y más habitual, se trata de plugs o de masturbadores con pilas que estimulan al sumiso de manera automática mientras el amo le hace otras cosas. Pero existe también una variante extrema, que consiste en aplicar descargas de corriente a través de electrodos que se ponen en la piel. Si alguien nos propone jugar con electro, por lo tanto, es importante aclarar a qué se refiere.

martes, 16 de marzo de 2021

¿Qué es la dominación?

Me considero dominante y me gustan los juegos D/s, de dominación / sumisión. Y sin embargo, sigo teniendo dudas respecto a qué se refiere alguien cuando me dice que le gusta la dominación, que es la forma más breve de denominar a estos juegos. Yo mismo he tenido claro recientemente que lo me gusta es, de hecho, la dominación, por encima de cualquiera de los juegos concretos que se suelen englobar dentro de esta, como el bondage y el spanking, que son los dos más habituales. Y es que el concepto de dominación, o de D/s, es en sí más amplio y menos específico.

Atar o azotar pueden ser fines en sí mismos o formas de dominar

Hay diferencias entre un dominante o sumiso y un amante del bondage o del spanking. Podríamos decir que lo primero suele abarcar lo segundo, pero lo segundo no suele abarcar lo primero. Los amantes de los juegos de dominación y sumisión tenemos un fetichismo más basado en lo psicológico: los roles, la humillación, el ritual, las posturas, etc. Mientras que los amantes de una práctica disfrutan con un placer más sensorial: al amante del bondage le gusta estar atado, la sensación de inmobilidad, y al del spanking sentir el azote en el culo. 

Para los amantes de la dominación, el atar al sumiso o el azotarlo es una forma de expresar esta dominación y suelen, solemos, ser más versátiles y estar interesados en explorar diferentes prácticas, que para nosotros son un medio para lograr un fin, que es la sumisión de nuestro compañero, o el sentirnos dominados por él. Mientras que los amantes de una práctica son más rígidos, su interés está muy centrado en esa práctica; generalmente ni siquiera se definen como amantes del BDSM, y realizar su práctica, ser atados o azotados, es el fin en sí mismo. 

Sex o no sex

Respecto a mezclar el juego fetichista con el sexo convencional e incluir sexo oral o anal o no en las sesiones, diría que no hay ninguna diferencia apreciable. Tanto entre quienes prefieren la D/s "generalista" como entre los especializados en una práctica concreta, hay quien le gusta mezclarlo con sexo y quien prefiere separarlo.

Tampoco veo diferencias respecto a la flexibilidad en cuanto al rol. Tanto entre los amantes de la D/s como los de prácticas concretas, se pueden encontrar muchos que tienen muy claro que prefieren el rol dominante o el rol sumiso, y también muchos otros que pueden cambiar de rol fácilmente.

Esto puede hacer a veces difícil el juego porque unos y otros tenemos intereses diferentes. Como ya he dicho, los amantes de la D/s somos más versátiles y flexibles y, si estamos ante un chico que solo le guste el bondage, podemos darle más protagonismo a esta práctica y reducir el spanking a un mínimo, o viceversa. Por lo tanto unos y otros nos podemos entender bien, siempre y cuando no caigamos en la generalidad extrema ni en lo contrario, la especialización extrema. Pero eso ya lo dejo para otro post.

La foto es de la web www.capturedguys.com

sábado, 9 de enero de 2021

Juegos de rol médico - paciente

 

Se llama medical, o medical fetish, al fetichismo de los juegos de rol médico - paciente. Es uno de los juegos de rol más típicos; otros serían profesor - alumno, amo - cachorro y papi - hijo.

Los juegos de rol en su vertiente light están muy integrados en el sexo mainstream; basta ir a cualquier página porno para comprobarlo. Como ocurre con todos estos juegos, hay una delgada línea que se cruza cuando el rol ya no tiene como función necesariamente favorecer la penetración. Es en ese momento, cuando el placer que provoca jugar al rol es un objetivo en sí mismo, y no solo un medio para el sexo oral o anal, cuando uno se puede considerar fetichista, en este caso medical.

La diferencia entre una peli porno medical y una peli porno vainilla ambientada en la consulta del médico es fácil de ver. En la peli vainilla el doctor va a ser un buenorro musculado, igual que el paciente, y no van a tardar más de un par de minutos en estar ambos desnudos en pleno futi-futi, que decía La Veneno. En cambio la peli fetish va a presentar a un médico más creíble como tal, guapo pero ya no tan sexualizado, y se va a detener con calma en los protocolos médicos, el material, las revisiones, intentando que todo sea lo más realista posible. El médico va a permanecer vestido y con su bata mientras el paciente se desnuda. 

Al igual que en otros fetiches, el medical no tiene por qué estar ligado con el BDSM, pero el hecho es que con mucha frecuencia lo está. Bastantes sumisos se sienten inclinados por el rol de paciente de un médico dominante que los ata a la camilla o que les aplica un tratamiento de azotes.

Reconozco que he practicado poco este fetiche y no soy experto; intuyo que el placer del sumiso viene de ser palpado, revisado y tener que estarse quieto mientras el doctor explora su cuerpo, y en particular sus zonas íntimas. El ponerse los guantes de látex, que están disponibles en cualquier supermercado, para la revisión es uno de los highlights en este fetichismo. Una sesión básica constaría de estos elementos, y tal vez de la recogida de una muestra de semen, algo que sería fácil derivar en una sesión de cum control o eyaculación controlada, llevando al sumiso varias veces al borde de la eyaculación y evitándola para luego reanudar la estimulación.

Para los iniciados que quieran una sesión más intensa, el medical se presta mucho a los juegos anales, como la introducción de supositorios, la aplicación de enemas o el uso de espéculos.Otras opciones son fetichismos muy peculiares como el de las inyecciones, al que ya le había dedicado un post, y la introducción de tubos por la uretra.

Respecto a estos juegos más hardcore, no hace falta decir que es imprescindible extremar las precauciones. Yo solo he jugado a ellos con chicos que eran personal sanitario en la vida real y sabían perfectamente lo que hacían o lo que yo les estaba haciendo, o bien con gente muy experta.

Los supositorios deben guardarse en la nevera porque si no se van a derretir al entrar en contacto con el ano, quitándole la gracia al juego; y deben ser lo más inocuos posible, o si no el sumiso tendrá que interrumpir la sesión para ir al baño unas cuantas veces. 

Respecto a los enemas y la introducción de tubos en la uretra, no los he practicado nunca (hay fetiches que claramente no me atraen y no tiene sentido probarlos en ese caso) ni tampoco me han contado gran cosa sobre ellos.

Los espéculos, por último, son aparatejos para dilatar y abrir el ano. Esta es la apariencia que tienen. Si queréis verlos en acción tendréis que buscarlo en Google; tengo por norma no poner porno explícito en el blog.

jueves, 17 de diciembre de 2020

Aparatos de castidad

 

Modas en el fetichismo

Es curioso pero el mundo del fetichismo no es para nada ajeno a las modas pasajeras. Hace unos 10 años las webs de contactos gays (porque todavía no existían las apps, o estaban empezando) estaban llenas de amantes de las zapas, o sneakers; en la actualidad este fetiche ha dejado de ser cool y ha vuelto a su nicho de fans habituales, fiel pero muy reducido si lo comparamos con su equivalente hetero, los amantes de los pies y los zapatos de mujer. 

Hace unos 5 años en cambio lo que arrasaba era el fisting, que tuvo su momento de gloria durante el cual estuvo prácticamente integrado en el sexo mainstream. Algo incluso sorprendente para una práctica que yo en principio, y creo que muchos amantes del fist estarían de acuerdo, calificaría de peligrosa si uno no se inicia en ella poco a poco y con mucha cabeza; eso es también aplicable al BDSM, desde luego, pero al fist diría que incluso más. Tal vez más de uno arrastre fístulas o problemas de incontinencia como recuerdo de su etapa de turismo sexual con el fist.

Actualmente el fetichismo de moda entre la generación Instagram, incluso por encima del puppy play, los cachorros de perro humanos, es la castidad forzada a través de un aparato llamado en inglés chastity device y en español jaula de castidad. Podría pensarse que es el resultado de la paranoia que algunos tienen con el Covid, pero su boom viene ya de atrás; ya hace unos cuantos años que es habitual que muchos curiosos me escriban en mis perfiles, apps y redes sociales preguntándome si tengo un aparato de este tipo. De hecho me he visto obligado a incluir una referencia a este tema en el post de preguntas más frecuentes.


 

Guía sobre castidad

Paso a resumir los puntos que me parecen más relevantes para entender en qué consiste y qué características tiene este fetiche que se ha vuelto tan popular en los últimos años:

- Normalmente es un placer solitario; alguien con fantasías de sumisión se compra el aparato, se lo coloca a sí mismo y se plantea el reto de utilizarlo durante un tiempo X: una semana, un mes, etc. Generalmente los amantes de la castidad van progresando y planteándose retos cada vez más largos en el tiempo.

- Consiste en llevar puesto un aparato que obliga al pene a permanecer flácido e incluso comprimido dificultando la erección, prácticamente impidiéndola (aunque las jaulas en foto se vean grandes en realidad son bastante pequeñas). Esta excitación sin erección es donde radica el placer de la castidad.

- Las jaulas consisten en una funda para el pene y un cock ring que se coloca alrededor de los testículos, que quedan colocados entre la funda y el anillo. Tienen siempre un agujero en la uretra que permite al sumiso orinar sin abrir la jaula. Algunas tienen un tubo para introducir dentro de la uretra (por favor, esto solo para personas con experiencia y con cuidado).

- El aparato en principio debe llevarse puesto todo el día y sacarlo solo en la ducha para mantener la higiene; aparte del placer físico de la represión de la erección que comentaba, está la humillación psicológica de llevar puesto en la vida cotidiana un aparato que es incómodo y que abulta. Vendría a ser una variante de quienes les gusta llevar puesto un plug.

- La manera de usarlo en pareja es en el contexto de una relación amo - esclavo o amo - sumiso continua en el tiempo. El sumiso tendría que llevar puesta la jaula cuando no está el amo para impedirle masturbarse, como forma de control y como recordatorio de su posición subordinada. Lo ideal sería que el amo se quedara con la llave de la jaula; esto puede ser algo extremo si surge cualquier incidencia, pero ese riesgo forma parte de la excitación. 

- Por lo dicho anteriormente, la castidad forzada en principio podría calificarse de práctica extrema para sumisos experimentados. Que pregunten sobre ella personas sin experiencia es un buen indicador de que andan bastante perdidos; o de que sean simplemente curiosos que no tienen ninguna intención de quedar con nadie en persona.

- Su uso en una sesión esporádica es complicado y no sé hasta que punto tiene sentido; la experiencia de la castidad requiere llevar el aparato mucho tiempo de manera continuada, no el rato que dura la sesión. Y luego están los problemas prácticos para colocarlo, ya que solo se puede hacer con el pene completamente flácido, que no suele ser el estado del sumiso cuando el amo lo desnuda. 

- Durante una sesión esporádica en principio lo suyo, aunque en esto no hay leyes sagradas sino opiniones, es utilizar los anillos o cock rings, que rodean todo el aparato genital comprimiendo levemente los testículos y dificultando un poco la erección, aunque permitiéndola.

- Hay jaulas de muchos materiales; las metálicas son las más estéticas, pero también las más pesadas e incómodas (lo cual puede ser una ventaja por la humillación extra que supone). Es poco recomendable comprarlas online sin haberlas visto ni tocado nunca en una tienda, pero cada uno tendrá sus circunstancias. 


miércoles, 19 de febrero de 2020

Entrevista con un puppy

El puppy play, los perritos humanos, se ha convertido en pocos años en una de las ramas más visibles del fetish y probablemente la más popular entre la gente joven. Como es algo tan nuevo se podría decir que se encuentra aun en construcción y es complicado definirlo.

A la hora de abordarlo, he querido dar la palabra a los pups para que expliquen su fetiche. Uno de ellos, que ha preferido mantener su nombre anónimo, ha tenido la amabilidad de contestar a mis preguntas y os ofrezco a continuación sus impresiones, que espero os resulten útiles, tanto a los pups como a los handlers (cuidador o amo del pup) como a quienes tengáis curiosidad por los chicos con máscara de perro.



Aclaro que el headspace es un estado mental, una especie de trance, en el que un fetichista llega a olvidarse de su auténtico yo y se pone en situación de su personaje, en este caso se olvida de su condición humana y se siente perrito.

- ¿Disfrutas más de ser puppy en privado con un handler o en jauría con otros puppies?

Nunca he estado en una jauría pero tampoco me cierro a nuevas experiencias.

-  Cuando juegas con otros puppies o con un handler, ¿llegas a entrar en headspace? ¿Es fácil para ti?

La verdad que no sabría exactamente como definir el término headspace, yo lo considero una especie de actitud y no me es difícil adoptarla.

- ¿Qué relación hay para ti entre el puppy play y el BDSM, el cuero y otros fetiches? ¿La relación handler puppy, o puppy alfa/puppy omega (dominante y sumiso dentro de un grupo de pups) es una relación BDSM?

Opino que depende para quién. En mi caso es más bien una cuestión de liberación, puede darse en un entorno más social o en uno más sexualizado o de dominación.

-¿Qué componente sexual hay para ti en el puppy play? ¿Es excitante el jugar y el rozarse con otros puppies? ¿El sentirse dominado por los alfas o el handler, o viceversa, dominar a los omegas? ¿Hay otros aspectos excitantes? ¿O para ti es un juego de roles sin componente sexual?

Entiendo ambos extremos en el debate “Social VS Sexual” pero no me posiciono en ninguno. Yo personalmente puedo vivir estas experiencias de un modo u otro en función del entorno y las circunstancias. Y debo decir que mi preferencia es ser dominado por mi handler, aunque no he experimentado en demasía otras opciones. 

- ¿Por qué crees que no existe, o es desconocido, el puppy play en el mundo hetero y solo se ha desarrollado en el mundo LGTBI? ¿Y por qué se ven pocas chicas puppy? ¿Hay pocas o no están visibilizadas? 

Con respecto al mundo hetero no sabría decir, quizás tenga que ver con la visualización de la sexualidad en la comunidad gay o algo similar. Un factor que en definitiva afecta es el hecho de que la mayoría de eventos se realicen en “locales gays”. 
El tema de las mujeres sin embargo diría que es una combinación de ambos factores, yo personalmente conozco a varias mujeres en el mundillo pero si son menos numerosas por un amplio margen. 

- ¿Son importantes las asociaciones de puppies? ¿Te han ayudado? ¿Son la mejor manera de buscar otros puppies o de buscar handler, o hay otras? 

Las asociaciones son útiles a la hora de ponerse en contacto con otros miembros de la comunidad, ayudan a no sentirse solo y a encontrar a otros que pueden estar cerca de uno.

- El material para jugar al puppy play no es barato. ¿Puede ser un problema acceder al puppy play para las personas con pocos recursos, o "el hábito no hace al puppy"?

No considero la equipación algo necesario, para mí personalmente es disfrutable y no sería lo mismo sin esta, sin embargo también conozco miembros de la comunidad que disfrutan de estas experiencias sin equipación. Además últimamente están surgiendo nuevas alternativas más baratas aunque de peor calidad.

- El puppy play es reciente y podría decirse que hay una eclosión de este mundo. ¿Por qué crees que han aparecido tantos puppies tan rápido? ¿Crees que la mayoría son auténticos o que hay postureo? 

Es una comunidad joven y que está en crecimiento; me abstengo de juzgar si una persona va o no de postureo. Cada uno vive la vida a su manera.

- ¿Crees que el movimiento pup va a seguir creciendo? ¿O corre el riesgo de ser una moda y desaparecer a largo plazo?

Sinceramente no sabría decir, solo el tiempo dirá, supongo.

- La iconografía pup se está popularizando, debajo incluyo ejemplo. ¿Lo ves positivo, crees que da más visibilidad? ¿O se está dando una imagen deformada y reforzando ciertos estereotipos atribuidos a todo el fetish (vida nocturna, promiscuidad, drogas, sexo duro, etc.)? 

La comunidad puppy es muy variada y existen puntos de vista muy diferentes sobre que es el puppy play. Para una persona puede estar formada solo y exclusivamente por elementos sexuales, para otros es algo puramente social, e incluso, como es mi caso, puede darse que se combinen características de ambos puntos de vista. Así que dar una imagen “deformada” de algo tan indefinido des difícil, aunque creo que hay aspectos que no se suelen publicitar tanto como otros y se podría dar una visión más completa.



Muchas gracias a este simpático cachorro por compartir sus opiniones con nosotros. Si deseáis saber más sobre puppy play, os recomiendo esta página con mucha información y guías para pups y handlers:
https://puppyplayspain.wixsite.com/puppyplayspain

miércoles, 29 de marzo de 2017

Fingering

Nunca se puede decir nunca, pero por ahora no tengo intención de publicar en el blog imágenes ni vídeos de fisting ni escribir gran cosa sobre ello, principalmente porque no me atrae, aunque soy muy consciente de que viene siendo sin duda la práctica de moda los últimos años, tanto que ya no sé ni siquiera si considerarlo fetichismo o variante del sexo convencional.


 Sí voy a hablar del hermano pequeño del fisting que es el fingering, la penetración con uno o varios dedos. Diría que, dentro de lo que es el anal play, todos los juegos relacionados con la penetración anal, el fingering está mucho más próximo al fisting que a la introducción de plugs o dildos, puesto que comparte el principio del fisting, que es el control y la sensación de dominación que se tiene al entrar en el interior del cuerpo del sumiso, algo que se pierde al utilizar objetos o juguetes. Por supuesto para incrementar el componente de sumisión y las sensaciones del juego  recomiendo atar al sumiso y / o vendarle los ojos antes de penetrarlo.


Frente a quienes lo consideren como un sucedáneo, una versión light, un ejercicio de entrenamiento o una fase preliminar para el fisting, me gustaría reivindicar esta práctica como un juego relacionado con el fisting pero independiente y con ventajas, no solo las evidentes de ser más sencillo y menos peligroso, sino que la sensación de estar dentro del cuerpo del sumiso es mayor que introduciendo el puño, puesto que estamos empleando nuestros dedos, generalmente el índice, que es la zona más sensible y donde se concentra en mayor medida nuestro sentido del tacto. Reconozco que no he hecho fisting y no dudo que pueda tener otros puntos fuertes, pero es innegable que el puño no tiene la sensibilidad del dedo.

Para acabar con una anécdota que sirve para reivindicar el fingering, mi mejor experiencia en penetración digital (recuperando el auténtico sentido del adjetivo digital) fue con un chico alemán que era un auténtico pasivo natural, y que de hecho me lo demostró experimentando con la introducción de un solo dedo un orgasmo y una eyaculación realmente explosivas sin tocarle los genitales ni rozárselos con nada. Aunque ser penetrado era, como digo, su mayor placer, a él le encantaba que lo hicieran con los dedos.


jueves, 9 de marzo de 2017

Dog training

Voy a hablar de una práctica relativamente nueva pero que ha cogido popularidad muy rápidamente en el mundo del fetichismo: el dog training o puppy training, el entrenamiento de perritos humanos.



Lo más interesante de este fetiche para los amantes del BDSM es el concepto, la relación entre el amo y el cachorro; de siempre uno de los modelos que nutren las fantasias más habituales entre los sumisos es el ser tratados como perritos. Un cachorrillo debe ser educado con cariño pero con disciplina; pertenece a su dueño y está claramente a un nivel inferior al del humano, por lo que debe ser sometido y controlado, es dependiente y su felicidad depende de la firmeza y la protección que reciba de su amo. Su mayor contento es obedecer sus órdenes, estar a sus pies o echado en su regazo recibiendo caricias. 



Hasta ahí nada nuevo, es una variante de la relación amo / esclavo o dominante / sumiso de toda la vida; lo que se ha vuelto relativamente popular en los últimos años es materializar esa fantasía de deshumanización del sumiso tapando su cara mediante una máscara (hood), conviertiendo sus manos en pezuñas a través de guantes o utilizando un plug que se convierte en su cola. Naturalmente los utensilios pueden ser de cuero o de goma en función del fetiche que sienta el amo o el cachorrillo.


La proliferación de estos utensilios, realmente llamativos, ha popularizado esta práctica y el darle una dimensión comercial, porque os podéis imaginar que estos juguetes no son baratos, es responsable del relativo boom y proliferación de cachorrillos en eventos fetichistas. Pero lo que hace especial al pup es la capacidad de entrar en ese juego mental de sentirse no humano, no el tener los juguetes más sofisticados ni más caros. El hábito no hace al monje por un lado, y por otro el verdadero pup lo es antes de tener ningún juguete. No hace falta gastar mucho dinero para ser pup.

No todos los puppies llevan su fetichismo hacia el BDSM; a algunos les gusta el rol de perrito, jugar con otros perritos, pero no buscan amo. Los pups que sí buscan handler, que de hecho es la denominación que prefieren para marcar distancia con otros tipos de amo, sí tendrían con él una relación con un componente BDSM, lo cual no quiere decir que necesariamente les guste materializar sus roles de dominante / handler y sumiso / pup a través de bondage, de spanking o de otras prácticas. Cada pup y cada handler deben buscar los juegos con los que ambos disfruten y se sientan cómodos, siempre a partir de la obediencia de uno y del cuidado y atención del otro.

Todo indica que los pups han llegado al mundo fetichista para quedarse y se merecen una calurosa bienvenida.



Si entendéis inglés y deseáis más información sobre dog o pup training, os recomiendo el sitio web SiriusPup. El autor explica la filosofía y la práctica de este tipo de juego de roles con gran autenticidad y lejos de ninguna provocación ni deseo de ser cool. Os dejo con uno de los vídeos que ha colgado en YouTube:

martes, 3 de enero de 2017

Inyecciones

El fetichismo doctor - paciente, medical en inglés, tiene sus devotos, no tantos como otras prácticas d / s pero muy fieles. Las inyecciones intravenosas son una de las prácticas más dolorosas, y al mismo tiempo morbosas, que se pueden tener en el mundo fetichista; también de las más peligrosas si quien las pone no sabe como hay que hacerlo, conviene andar con ojo. No duele el pinchazo, que es lo de menos, sino la introducción del líquido, que tiene que ser inocuo, agua destilada o suero, y su efecto sobre todo el glúteo.

No es una inyección sino una especie de cruce entre inyección y acupuntura, pero en cualquier caso me parece muy excitante este vídeo de un youtuber que me he encontrado:


Hay bastantes vídeos de inyecciones en el culo en YouTube. He elegido este como el más sexy por la forma de quejarse del chico:


Por último, aquí tenéis unas fotos de inyecciones de una de mis webs favoritas, Sting pictures, los reyes del spanking que a veces amplían horizontes con otros fetiches:


domingo, 18 de diciembre de 2016

Hogtie

No soy gran experto en bondage pero la imagen de un chico guapo atado me ha perturbado desde que tengo uso de razón. Mi postura favorita es el hogtie, que consiste en amarrar las manos a la espalda del sumiso, doblarle las rodillas y juntarle las muñecas o los brazos con los tobillos.




Aunque no seáis capaces de hacer nudos tan complicados como los de las fotos, por experiencia os puedo contar que un hogtie algo más rudimentario pero efectivo lo puede hacer cualquiera; no requiere de gran destreza pero sí de un mínimo cuidado y atención. Hay que tener en cuenta que se trata de una práctica que ya no es de iniciación, puesto que el sumiso queda inmovilizado de pies y de manos, indefenso y en una postura no excesivamente cómoda, y por lo tanto no es para hacer en una primera sesión o hasta que no haya la confianza suficiente.

La incomodidad va a variar en función de la longitud de la cuerda que se deja entre las muñecas y los tobillos; si la cuerda es pequeña la postura es muy forzada, como en el ejemplo que veis a continuación, y por lo tanto no se debe mantener demasiado tiempo.



Naturalmente se le puede dar un toque morbosillo extra añadiendo una mordaza, una máscara y / o un antifaz.


Aquí tenéis una variante interesante en la que no se han unido las manos con los pies pero el efecto es el mismo. Los nudos tan sofisticados que veis lleva mucho tiempo hacerlos y deshacerlos, pero como os decía se puede conseguir no el mismo resultado pero sí una inmovilidad considerable, tal vez no válida para los expertos pero sí para quien solo busca sentir el morbo de inmovilizar o de estar inmovilizado, con nudos caseros.


Si os gustan fotos como estas, podéis ver más en enlaces como http://hogtiedforfun.blogspot.com.es/ o http://nakedmalebondage.tumblr.com/.